Ojo amigos de la cerveza

En economía nos ensenan que la competencia incentiva a que las firmas, sin dejar su legítimo interés de maximizar beneficios, también tengan incentivos  para mejorar la calidad de sus productos a precios cada vez más competitivos, contraria a la generacion de competencia, es la concentración de mercado, donde pocas firmas explican la mayor parte del aprovisionamiento del mismo, dado que en esta última circunstancia los incentivos a las firmas antes referidos simplemente desaparecen. El reciente caso de la fusión de 2 colosos de la industria cervecera mundial como AB InBev y SABMiller, ha prendido un reflector sobre estos asuntos, Veamos.

Actualmente más de 92 países tienen legislación para tratar previamente fusiones y/o adquisiciones, el Peru pudo tenerla en el 2012, pero el proyecto de ley referido al tema fue bloqueado por el MEF. El caso es que se regulan fusiones y adquisiciones, porque estas tienden a originar concentración de mercado, no porque directa o explícitamente ejerzan poder de mercado en la forma de concertación de precios, sino porque la existencia de economías de escala y alcance, implican que una mayor escala de producción origina costos medios cada vez menores en el 1er caso y menores costos por complementariedad en la produccion en el segundo; asi la posibilidad de influencia indirecta de los precios (modificando por ejemplo discrecionalmente el nivel de producción) haria imposible la entrada de competidores. A esta restricción económica de facto, se suma otra: En el caso del Peru la marcada preferencia por marcas locales de cerveza, hacen que las marcas importadas no sean buenos sustitutos y así previsiblemente, la demanda que enfrenta la casi única empresa cervecera en el Peru ,sea poco elástica, con lo cual ajustes al alza explícitos y/o implícitos en el precio de la cerveza, puede conducir a aumentos en el ingreso de la firma. Por otra parte, la adopción de legislación explicita para fusiones y/o adquisiciones podria ser un requerimiento internacional, como es el caso de la OECD, institución donde justamente el Peru ha fijado la mira, para fines de incorporación como observador en los próximos anos.

ab-sab-handshake

La fusión de estas firmas implicaría  US$109,400 mlls y digo implicaría porque el plazo del cierre de la operación ocurrirá hoy 28 de octubre as 17 hrs hora de Londres; de finalmente ocurrir ello, hay varios temas relevantes relacionados, por ejemplo  dados los niveles de concentración de mercado resultantes : Peru  96%, EEUU78%,Brasil 63%,Mexico 57%,China (50%) etc., una de las primeras tareas de la firma fusionada,  sera solicitar- en los países, autorización explícita  del regulador para continuar actividades;  este podría obligar a la empresa fusionada a vender activos dada la concentración de mercado resultante, tal como ocurrió por ejemplo cuando AB InBev  compro el grupo modelo de México (cuya marca más conocida es Corona) y el Departamento de Justicia de EEUU, no solo los obligo a vender una importante embotelladoa (Piedras Negras) sino también la licencia de  comercialización de Corona en EEUU.  Frente a ello la pregunta económica es: ¿Post venta de activos asociados a actividades de embotellamiento, ventas o distribución, la firma fusionada seria tan rentable como hasta antes de estas ventas forzadas? ¿Acaso Heineken la 3ª empresa cervecera mundial no estará a la expectativa de las exigencias de los reguladores de distintos países en términos de obligadas ventas de activos y así podría mejorar su participación de mercado  y precio por acción?

El hecho que en el caso peruano antes de la fusión, SABMiller ya tenía el 90% del mercado  y post fusión sea el 96%, este hecho no quita la urgencia, no solo de tener una indispensable legislación regulatoria previa sobre fusiones y adquisiciones, sino también de  entender los efectos económicos de la concentración. Promover más competencia y desincentivar la concentración nos alentaría quizás a proferir al brindar un mejor ¡Salud!  ¿ No creen?

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Un comentario sobre “Ojo amigos de la cerveza

  1. Dado el comportamiento señalado del MEF en el 2012, bloqueando legislación anti-trust orientada a la pre-autorización de fusiones y adquisiciones empresariales en el Perú, y en vista del tristísimo nivel de corrupción imperante en nuestro medio, tanto público como privado, el resultado de la fusión de las firmas cerveceras AB InBev y SABMiller sólo puede tener un resultado, negativo para el Perú y los peruanos, al margen de cualquier ambición nacional (gubernamental) de incorporarnos a la OCED, entidad cada vez más relevante al Desarrollo (con mayúsculas) Global coherente e inclusivo y que se opone a los monopolios y la permanencia de oligopolios.

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