Brexit: ¿Llover sobre mojado?

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Un evento que es para muchos no tendría implicancias económicas por nuestros lares es la creciente posibilidad de salida del Reino Unido de la Unión Europea, (el famoso Brexit) de ocurrir ello este 23 de junio, en lo inmediato habría una fuerte presión devaluatoria sobre la libra como también de una caída de la bolsa británica. En el mediano plazo, los efectos adversos se darían en sectores como construcción, inmobiliario, y, sobre todo, en su sector financiero; el caso es que si ocurre el Brexit, ello nos complicara aún más el ya adverso contexto económico internacional que hoy enfrentamos; veamos cómo.

La ocurrencia del llamado Brexit, según estimados del Instituto Británico para Investigación Social y Económica (NIESR), provocaría una depreciación de la libra entre 15-20%, lo que provocaría un aumento de la inflación de hasta el 5 por ciento. La mayor inflación provocará un menor poder adquisitivo de los británicos, un menor consumo agregado y de la demanda, pero la onda expansiva alcanzaría a otros sectores: El sector construcción, dada su dependencia de mano de obra, cubierta ahora en parte con inmigrantes; con un costo de vida más alto, se reduce flujos migratorios, y obreros disponibles, presionando subas de salarios y encarecimiento de proyectos tan emblemáticos como el Crossrail, que atravesará Londres por ejemplo.  Adelantadamente, las inversiones en el sector inmobiliario han empezado a caer; desde el 1er trimestre de 2016, dada la incertidumbre surgida por la ocurrencia del Brexit, según la consultora Lambert Smith Hampton, las inversiones en las oficinas en el centro de Londres cayeron un 52% en los tres primeros meses del año. En el sector residencial, el efecto de la incertidumbre también ocurrió; cayeron los precios de las casas, especialmente las de lujo, resultado  de la menor demanda por viviendas en Londres.

A mediano plazo, existirían tres riesgos. a) Perder los denominados “pasaportes”, que permiten a bancos y fondos operar en cualquier país de la UE desde sus filiales en Londres. Si ocurre el Brexit y la UE no acepta mantener ese derecho a las entidades británicas, éstas tendrían que establecer una nueva base de operaciones en otra ciudad de la Unión,  b) Si el Banco Central Europeo (BCE) cambia la regulación, tal que las operaciones de compraventa de activos en euros en los mercados deban de  ser liquidadas en una cámara de compensación dentro de la zona euro. Ahora, un tercio de esas operaciones pasan por Londres, si ocurre el Brexit, se reducirían sustantivamente las operaciones en la City. C) Pasara buen tiempo para recuperar credibilidad, afectando esto una ineludible reorganización completa de todos sus acuerdos comerciales. Muchos se preguntarían ¿Y que nos interesa que los ingleses la pasaran mal, y de paso la UE también por su previsible debilitamiento como socio comercial internacional? Lamentablemente la ocurrencia del Brexit, nos va a pegar también.

Respecto a los impactos en emergentes como Perú, al margen del efecto adverso generado por la contracción de un mercado como la UE, que  implica el 19% de las exportaciones no tradicionales, la mayor aversión al riesgo en la economía internacional, implicaría salidas de capitales buscando activos menos riesgosos, generándose nuevas presiones devaluatorias sobre las monedas locales y haciendo perder valor a los mercados bursátiles en países emergentes como el Perú; esto a pesar de previsibles caídas en las tasas de interés a nivel mundial, lo que en algunos mercados ya estaría siendo anticipado: Los Treasuries americanos se encuentran en niveles cercanos a mínimos históricos, en tanto el bono alemán se encuentra en terreno negativo,  Pero en lo inmediato, y dado lo descrito, el Brexit podría provocaría una caída en el precio de los commoditites en general, una apreciación global del dólar y depreciación de las monedas emergentes, que en el caso del Perú como ya hemos visto hasta hace poco, impacta incrementalmente sobre la inflación, alejándola aún más del rango meta. Así de ocurrir el Brexit, para nosotros -dado el actual adverso contexto económico internacional- seria como  llover sobre mojado; al final la mayor apertura de nuestra economía nos recuerda con o sin Brexit, que precautoriamente debemos dotarla de un mayor nivel de resiliencia. Nuevo reto para la administración entrante.

 

 

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