Apóyame BCR

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Kurt Burneo Farfán

Si bien la actual ley orgánica del BCRP señala que esta institución  tiene un solo objetivo, cuál es la estabilidad monetaria- léase estabilidad de precios-, la coyuntura  de desaceleración económica actual , hace más necesaria una mayor coordinación de la política macro, definida por la fiscal y monetaria,; pero en el caso de esta última, la posibilidad de más grados de libertad pasa entre otras cosas, por revisar  la decisión de haber bajado en el 2007, la inflación meta al 2% anual, veamos  porque.

Que la economía peruana hoy está en un claro proceso de  desaceleración es más que evidente: Habiendo crecido en 3.9% el 2016, el primer trimestre creció en 2.1%, proyectándose tasas de 2.2, 2 y 2.4% para el 2do, 3er y 4to trimestre de este año.  Frente a esto el MEF anunció  la realización de un fuerte impulso  fiscal, basado en 1ª instancia en  más inversión pública y gasto en mantenimiento de infraestructura, anunciándose además  la realización de 12 proyectos privados por US$ 10,000 millones además de otros 20  en estudio. ¿Será suficiente esta expansión fiscal más los  primeros brotes verdes por el lado de la inversión privada para reactivar la economía? Diría que no. La política monetaria debería jugar un rol más activo, que el definido por la última reducción de la tasa de interés de referencia,  en julio  de 4 a 3.75% o en términos reales  de 1.08 a 0.9%; medida de política que como sabemos tiene un rezago de influencia (además de parcial en magnitud) sobre la  mayoría de tasas del sistema financiero de 9 meses a un año.

¿Pero porque tiene  hoy restricciones el BCRP en términos de su política monetaria?  En el 2007 cuando redujo su tasa de inflación meta de 2.5 a 2%, -sin que hayan cambiados los fundamentos macroeconómicos-,  se forzó a un  poco sustentado técnicamente rango de  fluctuación de la inflación entre 3 y 1%.    En respuesta a ello se desencadenaron 2 consecuencias Desde julio del 2011 a julio del 2017, solo en 18 de los 73 meses,  la tasa inflacionaria estuvo dentro del rango, y por añadidura este forzamiento a un irreal rango (antes del 2007 la meta era 2.5%, con un rango entre 1,5 y 3.5), le quita grados de libertad para  una política monetaria más expansiva; a pesar de ahora más que nunca se necesita  de una  política monetaria más laxa, dada la desaceleración económica actual.  Modificar la meta inflacionaria al 2.5%  anterior, para revertir esta actual menor capacidad de acción,  no tendría efectos sustantivos  sobre expectativas  distintas a las de ahora, no solo por la ausencia  de presiones por demanda,  con  tasas inflacionarias proyectadas en los  trimestres que vienen :de 2.7 y 2.1% para el 3er y 4to trimestre del 2017 respectivamente , en un contexto de  tipo de cambio sin presiones devaluatorias sustantivas  en el corto plazo.

Lograr tasas de crecimiento más altas cuando menos en el corto plazo, es vital para tener un mejor manejo del déficit fiscal  y realmente  poder mayores probabilidades de converger al 1% en el 2021; ¿O alguien piensa  que con una recaudación tributaria equivalente al 18.7% del PBI (30.2% es ratio promedio en países con grado de inversión similar al Perú)  es sostenible la meta de déficit anunciada?  La política fiscal expansiva requiere  ahora de un apoyo mayor de la política monetaria,  con la oportunidad  necesaria; Abrir el paracaídas a  10 m antes de llegar al suelo ya  no sirve.

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