¿Y las microempresas?

Una pieza fundamental de la política macro actual frente a la necesidad de reactivar la economía es el plan Reactiva Perú dirigido a dar créditos a firmas en riesgo de quiebra producto de obligárseles a parar actividades desde el 16 de marzo. La idea, según el MEF, es “dar una respuesta rápida y efectiva a las necesidades de liquidez que enfrentan las empresas antes el impacto del covid-19”. ¿Se cumplió el objetivo?¿Se prestó a las empresas más débiles?¿Son todos los que estan y estan todos los que son?

El programa se dirige a evitar una mayor ruptura de la cadena de pagos, otorgando garantías para tomar créditos de 3 años y uno de gracia para capital de capital de trabajo, y cumplir con sus obligaciones de corto plazo con sus trabajadores y proveedores. El MEF garantiza los créditos colocados por las entidades del sistema financiero. El programa inició con S/ 30,000 millones en garantías, posteriormente se ampliaron en S/ 30,000 millones. ¿Pero por qué no se ha prestado a las firmas más urgidas de capital de trabajo como las microempresas?

Colocados los primeros S/ 30,000 millones, según el BCRP solo el 19% de los fondos fueron a las MYPES, señalándose que este porcentaje es similar a la participación actual de dicho segmento de empresas en el total de colocaciones en el sistema financieros; con tasas ahora históricamente bajas, esta participación constante sería indicativa que este programa, desde un principio, no habría priorizado a las pequeñas unidades productivas.

Priorizar ayudas a las pequeñas unidades económicas, no solo tiene un base de sensibilidad social sino también económica: mirando la creación de empleo por tamaño de firma, un 73% corresponde a microempresarios, 10% a las pequeñas, 2% a las medianas y 15% a las grandes, por ello apoyos preferentes hacia las micro y pequeñas empresas tiene mucho sentido, tanto por la capacidad de creación de empleos como por ser funcionales a la reactivación económica. Dicho sector representa el 96% del total de empresas y un equivalente al 50% de estas son informales.

Considero que el plan desde un principio presentaba factores limitantes para acceso a este, por parte del segmento de firmas (micro y pequeñas) que debiera ser su objetivo: Falta de historial crediticio, exigencias diversas como si fueran créditos regulares, tales como calificación crediticia, aportes a Essalud o declaración de ventas a la Sunat. En el papel inicialmente Reactiva Perú tuvo como objetivo dar la liquidez necesaria para garantizar la operación de 350,000 empresas de las cuales el 90% serían microempresas, los números dirían que esto no fue logrado.

En una segunda etapa se flexibilizan en algo las condiciones para ampliar el alcance del programa, como por ejemplo aumentar la cobertura de 1 a 3 meses de venta promedio mensual del 2019, el problema operativo es que los microempresarios con RUS deben declarar ingresos y no ventas.

Por otro lado, la participación del sector informal -parte importante de las microempresas-, seguiría restringida, pues el Plan Reactiva sigue exigiendo que una empresa tenga RUC para acceder a estos préstamos garantizados. Al respecto, dejar de lado esta exigencia, implicaría dar la opción, primero, de generar actividad económica, generando trazabilidad, y posteriormente como microempresarios ya estabilizados, podría la Sunat iniciar un gradual proceso de incorporación a la base tributaria. Avanzar en la formalización es importante y necesario, pero las ayudas tiene que ser mejor focalizadas y, por último, no pongamos la carreta delante de los caballos.

 

 

 

 

 

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