OPORTUNIDAD PARA MEJORAR

Un evento que podría ser atípico para un extendido  sentido común económico, es lo que viene ocurriendo recientemente en el Perú, donde viene sucediendo  un  importante y poco previsto incremento de la recaudación tributaria, en S/ 13,000 millones por encima de lo proyectado por el MEF, todo ello en medio de una economía recesada en -11.2%  en el 2020 y desacelerada desde octubre del  2021, luego de una estadísticamente sobredimensionada recuperación de esta en los tres primeros trimestres del año pasado.  Alternativamente y con una mirada más realista, lo que tenemos es una frágil recuperación de la economía de sólo 0.8% en el 2021 frente al nivel de producto pre pandemia en el 2019 ¿Qué está ocurriendo? Miremos más de cerca esto.

En medio de la recesión más grande de los últimos 100 años, como la ocurrida en el 2020 la recaudación tributaria se retrajo sólo en -17.4% dado que estos efectos adversos fueron en parte contrarrestados por el alza en 50% en la recaudación tributaria proveniente de la minería, con precios históricamente altos que, aunque algo disminuidos se mantuvieron en el 2021 y hasta hoy inclusive.

Viendo más al detalle los principales factores detrás de la dinámica recuperación de la tributación respecto a las proyecciones oficiales, debemos referir el incremento en la recaudación del impuesto a la renta proveniente de las empresas mineras con aún mantenidos y exógenos altos precios de metales. A continuación, estos mayores ingresos podrían verse apuntalados por la entrada en producción de Quellaveco (con efectos deferidos sobre la recaudación) y la producción a plena capacidad de Mina Justa. 

Por otra parte, la recuperación del consumo privado previsto por el BCRP en 4 % por año explicaría la recuperación del IGV que sustentaría por un plazo más extenso el dinamismo de la recaudación.  Dado un necesario con control del gasto público, podría perfectamente la dinámica de la recaudación tributaria, ser el principal factor explicativo de un menor déficit fiscal en este año y el subsiguiente.

Pero estas favorables condiciones  tributarias aparte  de permitir por lo menos por un par de años, una mejor condición de las finanzas públicas, ello podría servir como una suerte de tiempo comprado para que el MEF y SUNAT tomen la iniciativa por el lado de la política tributaria  y operatividad  de esta respectivamente, para proponer acciones conducentes a mejorar la eficacia tributaria,  sin la incertidumbre –por un tiempo cuando menos- del día a día sobre el contar con  la recaudación tributaria necesaria, para tener finanzas públicas sostenibles.  

Márgenes para lograr mejoras sí existen. A manera de ejemplo, mientras que la recaudación potencial por IGV es del 18% del PBI, la recaudación efectiva de este tributo no va más allá del 10% del PBI, y por supuesto este amplio diferencial entre la disminuía recaudación efectiva y la potencial, no responde sólo a la existencia de gastos (exoneraciones) tributarios sino y sobre todo a la existencia de evidentes situaciones de evasión y elusión tributante.

Mejorar la eficacia tributaria nos podría llevar a un mayor coeficiente de elasticidad tributación /producto y de esta forma fortalecer nuestras finanzas públicas.

Al final lo propuesto se enmarca en desarrollar hoy, las tan ausentes como reclamadas políticas públicas con efectos que van más allá de la coyuntura económica.

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