QUE NO SIGA ENFRIÁNDOSE LA ECONOMÍA

El crecimiento de la actividad económica para este año sería muy bajo; según las proyecciones oficiales que he encontrado al asumir el cargo, el PBI solo aumentaría entre 2.4% y 3.4% en 2022. Como la creación de puestos de trabajo depende del crecimiento de la actividad económica, de tal manera que el nivel del empleo agregado es mayor mientras mayor sea el PBI (considerando constante su estructura sectorial), este asunto resulta particularmente importante para los ciudadanos que opinan masivamente que falta trabajo. Por eso, quiero explicar brevemente por qué sucede esto y que hará el MEF al respecto.

¿Cuál ha sido la evolución reciente de la actividad económica medida por el PBI? La respuesta corta es que la actividad económica se está frenando. La economía peruana se está enfriando progresivamente y puede caer en una recesión donde se contrae el PBI y se destruyen empleos. Varias fuerzas recesivas están operando simultáneamente para enfriar la economía peruana. La primera fuerza es externa. Los tres motores de la economía mundial, Estados Unidos, Europa y China, se están deteniendo por distintas razones, como destaca el FMI. Tasas de interés internacional al alza y precios de metales que exportamos a la baja, configuran un escenario externo adverso para una pequeña economía como la peruana muy conectada a la economía global, donde caen las exportaciones y salen los capitales.

Las otras fuerzas recesivas son locales. La situación política particularmente conflictiva afecta la confianza y reduce el gasto privado (especialmente la inversión). El alza de la inflación reduce el ingreso real de los trabajadores, (los precios suben por ascensor y los salarios por escalera), y disminuye también el consumo de las familias. Por último, las políticas monetaria y fiscal han operado claramente en la dirección de enfriar la economía. El BCRP viene elevando desde mediados del año pasado la tasa de interés de política monetaria, encareciendo el crédito al sector privado y haciéndolo menos abundante, para que la tasa de inflación anual retorne del 8.8% actual al rango meta situado entre 3% y 1% anual. Respecto al MEF, el gasto no financiero del gobierno general ha caído en términos reales sostenidamente desde octubre del año pasado.

Este conjunto de fuerzas externas e internas explica la actual desaceleración de la actividad económica y de la creación de empleos, así como el riesgo real que corremos de caer en una recesión abierta donde se contrae el PBI y se destruyen empleos. Esta situación macroeconómica justifica el diseño y aplicación de un plan de reactivación económica que gire alrededor de la política fiscal que está a mi cargo. Necesitamos una política fiscal que empuje la economía y el empleo hacia adelante y contrarreste este contexto macroeconómico adverso. En eso estamos.

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