Autor: kurtburneo

Malo, pero sin exagerar

El miércoles pasado la agencia calificadora Moody’s redujo la calificación crediticia del Perú en moneda local y extranjera desde A3 a ‘Baa1’, adicionalmente la perspectiva de la calificación, fue cambiada de negativa a estable. Miremos que implicaciones -sin exagerar-  tienen estos hechos a continuación.

La calificadora refiere para justificar su decisión, que un contexto y riesgo político fragmentado e incrementado respectivamente, ha debilitado la capacidad de formulación de políticas públicas, afectando negativamente la confianza de los inversores y la fortaleza económica del Perú. Si a ello, le sumamos una aún pendiente especificación de la política gubernamental sectorial para los próximos años, pleitos entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo, un cuasi permanente contexto crispado entre medios de comunicación y la clase política, etc.; todo lo referido explica la incertidumbre actual. “Recientemente, la percepción de falta de claridad sobre las políticas del nuevo gobierno, los controvertidos nombramientos del gabinete de ministros, las tensiones entre el poder Ejecutivo y Legislativo, y las crecientes tensiones dentro del partido gobernante, han subrayado varios riesgos para la gobernabilidad, la efectividad de las políticas y la credibilidad”, señaló Moody´s. Y para poner la cereza en el helado, se anuncia revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento del PBI y de la inversión privada.

Frente a este difícil contexto, hay buenas nuevas también; como el efecto favorable sobre las expectativas del anunciado Plan de Consolidación Fiscal propuesto por el MEF, donde en el escenario base se refiere que la deuda pública se mantendrá por debajo del 40% del PBI, llegando a un máximo de 37.4% en el 2023 según también el Marco Macroeconómico Multianual 2022-2025 iniciándose luego una senda descendente de la ratio Deuda Publica/PBI.

Sobre los efectos de la reducción de la calificación crediticia, tengo la sensación, que ha habido algo de tremendismo en algunas opiniones sobre la magnitud de dichos efectos, sesgo que podría explicarse en parte por no considerar antecedentes importantes: Se obvia el que no se gestó esta decisión de la calificadora en el último  mes, sino que ya era más o menos previsible por los mercados, (el “también viene”)  tanto por la reducción de la Perspectiva a negativa en mayo por parte de Moodys´,como también por no considerar que a pesar de la rebaja en la calificación, aun actualmente nos situamos al mismo nivel de calificación que  nos otorga Fitch y S&P.

Adicionalmente, pareciera no considerarse que a pesar de la rebaja en la calificación de A3 a baa1 nos mantenemos aún como emisores en la categoría Grado de Inversión, a 2 niveles aún por encima del límite inferior en esta categoría.  ¿Hay algún cambio sorpresivo y sustantivo? Cabe mencionar que la moderación en el encarecimiento del crédito también respondería a la decisión de Moody´s de cambiar la Perspectiva de negativa a estable, basada en la confianza de sostener un alto grado de fortaleza fiscal y resiliencia económica del Perú en relación a sus pares en la región, asumiendo además que las acciones futuras del gobierno serán consistentes con una senda de consolidación fiscal propuesta por el MEF.

En suma, el downgrade de la calificación crediticia es una mala nueva para el país, qué duda cabe, pero no debemos caer en el extremismo sobre la magnitud cuantitativa de sus efectos. El reto al final, es revertir los factores adversos generadores de incertidumbre y así evitar nuevas rebajas en las calificaciones crediticias. Optar por el tremendismo no ayuda.

¿El BCRP HACE LO SUFICIENTE?

El alza del dólar es el hecho económico principal de las últimas semanas y todo indica que lo seguirá siendo en el futuro inmediato. La subida conjunta del dólar y de los precios internacionales de la soya, el maíz y el petróleo ha encarecido significativamente la canasta de consumo de las familias. La inflación anualizada a julio fue de 3.81%, por encima del rango meta de inflación del BCRP, que esta entre 1% y 3%, y es probable que se mantenga allí por un periodo prolongado. En mi opinión, el directorio del BCRP no hace lo suficiente para limitar el alza del dólar y moderar así las presiones inflacionarias resultantes, aumentando más la incertidumbre.

¿Por qué el precio del dólar se ha venido incrementando en nuestro país? Factores externos, como precios históricamente altos de los metales que exportamos, tasas de interés internacionales históricamente bajas, y una reactivación de la economía mundial, tienden a generar un dólar barato y abundante. El contexto externo actual es bastante favorable para una economía como la peruana, exportadora de materias primas con libre movilidad de capitales.

Factores internos, también explican el alza del dólar. Y los dos factores internos más importantes son la política cambiaria del BCRP y la mayor o menor preferencia por dólares y activos externos que tienen los propietarios de riqueza financiera en el país (depósitos de personas y empresas subieron en US$ 7,296 millones en el 2do trimestre 2021). Hoy vemos una dolarización de la riqueza financiera vinculada a un proceso de creciente conflictividad y polarización política que se inició durante la campaña electoral y que continúa desarrollándose en la actualidad. Esto amplifica la incertidumbre y origina una mayor demanda de dólares, para remesarlos al exterior o para guardarlos debajo del colchón. Esta fuga de capitales ha impulsado el alza de dólar. 

En cuanto a la política cambiaria del BCRP, llama la atención la poca agresividad para vender dólares que ha mostrado en esta ocasión la autoridad monetaria.  En 2008-2009, durante el gobierno de García, el BCRP vendió el 25% de las reservas de divisas que tenía (posición de cambio) con un precio del dólar que se elevó un 13%; en 2013-2016, durante el gobierno de Humala, el BCRP vendió un 50% de la posición de cambio, unos 25 mil millones de dólares, con un precio del dólar que subió 35%; sin embargo, en el último año, con un tipo de cambio que ha subido en 13%, la posición de cambio del BCRP no sólo no se redujo, sino que se incrementó en un 20%. Parece claro que en esta ocasión el BCRP habría podido vender muchos más dólares para moderar el alza del tipo de cambio, a pesar que oficialmente señala que solo interviene para reducir volatilidad, en la práctica tiene un rango que gatilla intervenciones, cuando el precio del dólar sale del rango.  Es cierto que el BCRP dispone también de otros instrumentos (certificados en soles indizados al tipo de cambio, uso de swaps, etc.) para influir sobre el precio del dólar, pero si el público quiere los dólares para sacarlos del país o guardarlos debajo de su colchón, los dólares billete no tienen sustitutos cercanos.

Un comunicado de la autoridad monetaria, emitido tras la reunión del viernes 13 de agosto entre el Presidente de la República, el Ministro de Economía y el Presidente del BCRP, sostiene que “se espera una moderación en el aumento del tipo de cambio, una vez se disipe la incertidumbre política…”. Si esto significa que el precio del dólar seguirá al alza hasta que se resuelva la crisis política, ¿para qué está el BCRP? El banco central existe para mantener la estabilidad de la economía haya o no haya crisis política, sean altos o bajos los precios de los metales que exportamos.  Para terminar, cabe recordar la táctica de extrema derecha planteada por Rafael López Aliaga, el líder de Renovación Nacional. “El señor Velarde ha debido dejar que el tipo de cambio (…) llegue pues a 5 soles, 6 soles y que la gente más pobre sienta…”.  

¿Se habría convertido el precio del dólar en un arma política que genera daños como inflación, recesión, mayor carga financiera en el caso de la deuda dolarizada e incertidumbre por que nadie sabe hasta dónde subirá el tipo de cambio? ¿El Directorio del BCRP confía en la mano invisible y cree que la devaluación y la inflación se arreglaran solas o está jugando a la política?

Crecimiento y Cambio Climático

Luego de la Pandemia, los masivos aislamientos sociales en el mundo y a continuación en medio de la necesidad de maximizar el crecimiento de la actividad económica, a fin de aumentar la demanda de empleo. Sin embargo, se pierde de vista la afectación adversa resultante sobre el medio ambiente dados los efectos adversos de un expandido e mas intenso cambio climático según el sector económico. implicado. Estos procesos vienen de bastante tiempo atrás (incluso en medio de contracciones generalizadas como en el 2020), con la recuperación generalizada del PBI global y del Perú prevista, con mayor razón, se avizoran más fenómenos meteorológicos extremos (y más intensos), olas de calor, lluvias torrenciales, sequias, incendios, deshielos de glaciales etc. Veamos estos asuntos.

Actualmente en varias partes del mundo se observan distintas situaciones que reflejan los efectos del cambio climático:

a) Aumento de temperatura. La temperatura promedio de la superficie del planeta aumentó en 1,18 grados centígrados desde finales del siglo XIX, reflejo del aumento de las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera. La mayor parte del calentamiento se produjo en los últimos 40 años, donde los siete años más recientes fueron los más cálidos.

 b) Deshielo de polos. Según la NASA, Groenlandia perdió una media de 279.000 millones de toneladas de hielo por año entre 1993 y 2019, en tanto la Antártida perdió aproximadamente 148.000 millones de toneladas de hielo por año durante el mismo período.

c) Calentamiento de Océanos. Los océanos han absorbido gran parte de este aumento de calor; los 100 metros más superficiales del océano, muestran un calentamiento de más de 0,33 grados Celsius desde 1969.

d) El nivel de los mares del planeta, se incrementó en alrededor de 8 pulgadas en el último siglo. Considérese que la tasa en las últimas dos décadas es casi el doble de la del último siglo.

e) Acidificación de océanos. Desde los inicios de la Revolución Industrial, la acidez de las aguas oceánicas superficiales, aumentó en casi 30%. La cantidad de dióxido de carbono que absorbe la capa superior de los océanos es creciente y situado en alrededor de 2.000 millones de toneladas por año. Actualmente, el océano ha absorbido entre el 20% y el 30% del total de las emisiones de dióxido de carbono en las últimas décadas.

f) El número de récords de altas temperaturas en distintos lugares del mundo ha aumentado, mientras que los récords de bajas temperaturas registrados en este país han disminuido desde 1950.

En el caso del Perú, se replican los efectos descritos en general en la lista precedente, pero podríamos visibilizarlos mejor en entornos sectorialmente definidos, como por ejemplo la explotación desmedida de los recursos naturales con fines económicos por empresas informales, originándose como resultado una mayor degradación medioambiental, y esta a su vez exacerba los efectos del  cambio climático, efectos per se ya incrementados; con más velocidad, sobre todo por la 3ª y 4ª revoluciones industriales. 

Cabe mencionar que la comunidad científica desde hace buen tiempo, ha venido advirtiendo sobre estos eventos, de allí que una agenda de acciones para producir más es importante, pero también desarrollar acciones para revertir y/o mitigar los efectos que produce el cambio climático. Esta priorización no viene de la nada, debe partir como iniciativa de los políticos con una educación y difusión permanente en el tiempo sobre el cambio climático y sus efectos. 

Resulta entonces por las evidencias existentes que los efectos del cambio climático son una nefasta realidad, como también es claro que es el anverso de la medalla de la producción, donde el nivel de relación entre los efectos adversos del Cambio Climático y la actividad productiva no son simétricos, pues estos dependerán del sector productivo correspondiente y por supuesto de los diversos compromisos asumidos por el Estado para limitar la generación de gases de efecto invernadero. Al final, esta preocupación por los efectos de la producción sobre el medio ambiente en general y sobre los efectos del cambio climático, no son menos muy difundidos, pero no por ello menos importantes.

¿CÓMO NOS ENCUENTRA EL BICENTENARIO?

Siendo esta mi última columna, previa al Bicentenario de la independencia de nuestro país, consideré útil presentar a grandes rasgos en qué estado de situación económica nos encuentra esta conmemoración en el corto plazo.

A diferencia de una notable performance económica en los últimos años, hoy tenemos, iniciada la pandemia Covid-19 desde marzo 2020, una actividad económica en lenta recuperación, pero por debajo del nivel a diciembre 2019, si no se acelera el crecimiento en los próximos meses, tampoco se lograría una sustantiva recuperación del empleo, el cual es junto al salario determinantes de la masa salarial y del consumo privado, el cual explica el 66% de la demanda.

Adicionalmente en la coyuntura presente, se tiene una inflación anualizada (3.25%)por encima del tope (3%), fundamentalmente derivada por costos, dada la elevación de los precios de insumos como la soya y el trigo y del dólar también. Cabe mencionar, que la débil reactivación económica explica un insuficiente incremento de la demanda de empleo frente a los 2.3 millones de nuevos desempleados surgidos tan sólo en el 2020; esta disparidad junto al stock anterior de desempleados, explica que la informalidad laboral haya pasado de 7 a 8 de cada 10 trabajadores.

Mención especial refiere la reciente tendencia devaluatoria del sol.  Sostengo que los fundamentos actuales de nuestra economía: Términos de intercambio, cuenta corriente, balanza de pagos, RIN etc.ni factores externos no fundamentarían un tipo de cambio más allá de S/ 4 por dólar. Niveles mayores responderían a especulación internas y externa.

Pero todas las variables antes enumeradas, se relacionan más al crecimiento que al desarrollo económico. Variable última que además del crecimiento, implica, una menor desigualdad en la distribución del ingreso, un acceso indistinto a servicios básicos como salud y educación- y además la preservación de equilibrios medio ambientales. Al final el crecimiento resulta siendo una suerte de condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo económico.   

Dado lo anterior, y basado en un indispensable análisis costo beneficio, se debe desarrollar políticas macroeconómicas claramente promotoras del PBI en general y de su componente no primario en particular, dada su mayor elasticidad empleo producto, este PBI no primario por promover, implica actividades intensivas en mano de obra: Construcción, Turismo, Manufactura y Servicios.

Cuando refiero políticas públicas como las referidas en el párrafo anterior, implícitamente refiero la necesidad de un Estado más proactivo y con una más extendida presencia en el territorio nacional. ¿A alguien le queda alguna duda, que hay mejoras pendientes en el cumplimiento de funciones como salud, educación, infraestructura e intermediación financiera?  Pero el cumplimiento de estas funciones, además de un aumento del gasto inercial del Estado, implicará más trabajo integrado entre los Poderes del Estado como también al interior de cada uno de ellos.

Esta necesidad de una mejor coordinación en el Estado, está asociada a la gobernabilidad del país, esto es, cuan gobernable es este, factor particularmente importante en medio de una crispada coyuntura política actual. Mirando en perspectiva estos asuntos, un Congreso entrante con más de diez grupos políticos, implicará una tarea más difícil para el Poder Ejecutivo, en aras de contar con un país más gobernable. Quizás una próxima prueba de fuego respecto a la relación Ejecutivo-Congreso se dará próximamente cuando se presenten las primeras propuestas de modificatorias tributarias, dada una baja presión tributaria. Según el MEF (ingresos tributarios/PBI) 13% -la más baja en los últimos 40 años- junto con un alto incumplimiento tributario (Incumplimiento impuesto/Recaudación Potencial) 34.4% y 49.5% en el caso del Impuesto General a las ventas e impuesto a la renta respectivamente. A modo de comparación estas ratios alcanzan el 29 y 44.1%. de acuerdo a la misma fuente.

En suma, el Bicentenario nos encuentra en medio de distintos problemas económicos pero que se constituyen a la vez en retos por superar.

JUEGOS, FINANZAS Y ECONOMIA

Cuando vemos en medio de la pandemia y la nueva normalidad resultante, el surgimiento de actividades como el trabajo y educación en línea, implicando mayor tiempo en casa, lo cual previsiblemente a continuación la demanda por entretenimiento es mayor, involucrando nuevos juegos, nuevas consolas, demandas de computadoras con mayor capacidad de procesamiento etc.  La industria de los videojuegos que el año pasado implicó  movimientos en el mundo por US$ 175.000 millones de dólares, un 20% más que en 2019. Industria creciente, se proyecta que este año se moverían US$ 189,00 millones. La idea de esta nota es mirar más allá de los números financieros y aproximarme a esta industria por el lado de la economía, dada la posibilidad de afectarse adversamente al capital humano, por un excesivo uso de los videojuegos.

Es claro que los aislamientos sociales –léase cuarentenas- se establecieron  para reducir el  contagio en casi todos los países,  con lo cual se incrementó la necesidad  de entretenimiento  destacando una creciente demanda de consolas de videojuegos. Pero esta industria ya venía con viada previa:  En el planeta hay 2.600 millones de usuarios que juegan desde sus teléfonos inteligentes, y además a diferencia de dos décadas atrás, para conseguir un juego reciente,  en que se tenía que concurrir a una tienda especifica en este tipo de  artículos; hoy los juegos se descargan de plataformas electrónicas, ampliando la magnitud de la actividad.

Por otro lado, el gasto en videojuegos a través del teléfono celular implicaría US$ 86.000 millones de dólares, muy por delante del correspondiente a las consolas US$ 51.000 millones o de los computadores US$ 37.000 millones. Una práctica innovativa en esta industria es darle valor a lo gratuito: Juegos masivos como Call of Duty o Fortnite  masificaron el modelo Free-to-play, donde el señuelo es jugar sin costo, pero a posteriori se tendrá que pagar por diferentes complementos: Nuevas destrezas de los personajes, vidas y armas adicionales etc.

Otro factor impulsor de la industria de los videojuegos es un creciente desarrollo orientado hacia las redes sociales, donde los jugadores intercambiar opiniones, experiencias y organizar estrategias. Y así los videojuegos se constituyen ahora en plataformas sociales, siendo más factible la explotación económica de esta actividad.

Por otro lado, esta industria presenta numerosos desarrolladores de videojuegos constituidos como  start-ups, presentando una alta mortalidad e insuficiencia de financiamiento y de editores. para el lanzamiento de nuevos video juegos, considerados como parte de las industrias culturales. Cabe mencionar que un elemento novedoso en esta industria en medio de la pandemia, es el desarrollo de los eSports que no son sino la denominación de los torneos profesionales de videojuegos. En un mercado más atomizado, la competencia del sector ya no solo son las demás empresas desarrolladoras, sino que se ha extendido a cualquiera dedicado a la creación de contenido digital. En este sentido, plataformas como Netflix y HBO entran en competencia directa con los creadores de videojuegos, ya que los mercados de consumo audiovisual son cada vez son más heterogéneos.

Al margen de las magnitudes de dinero implicadas en esta industria, un asunto poco discutido se refiere a los efectos adversos –no financieros- de una mayor penetración de los videojuegos en los hogares. El tema es, en tanto hay disponible una mayor cantidad de horas dedicadas a los videojuegos por niños y jóvenes, este uso excesivo podría generar efectos adversos sobre la estabilidad emocional, falta de niveles de concentración necesarios para el desarrollo de los estudios, daño neuronal, obesidad, bajo rendimiento en la escuela, depresión y aislamiento.  Al final para evaluar las implicancias de los video juegos, no solo miremos el plano financiero, los efectos en el plano económico de un uso excesivo de estos -por la afectación adversa sobre el capital humano- cuentan también.

Efectos Indeseados

La necesidad de frenar el contagio del Covid-19 el año pasado llevo a casi todos los países a implementar diversos programas de aislamiento social con el fin de reducir las tasas de contagio, una consecuencia directa de estas cuarentenas, fue la contracción de la economía mundial en -3.3%. Con la finalidad de reactivar las economías se implementan políticas fiscales y monetarias expansivas: Déficits fiscales incrementados y tasas de interés reducidas fueron situaciones generalizadas. El tema es que estas políticas macro expansivas –en la medida que empieza una lenta recuperación económica- están generando una serie de efectos indeseados diversos: Presiones inflacionarias producto de inyecciones masivas de liquidez y también una mayor probabilidad de burbujas inmobiliarias tal como lo reporta un reciente informe de Bloomberg tataré sobre este último efecto.

¿Qué es una burbuja? Me refiero al crecimiento explosivo y no sostenible en el precio de un activo en un plazo corto tiempo. Refiero el término explosivo, cuando el aumento no puede ser explicado por razones “fundamentales”, y no sostenible, porque luego del aumento en precios de venta, simétricamente a estas alzas le sigue una disminución promedio de la misma magnitud.  El informe define varios indicios sobre la posibilidad de formación de una burbuja: i) Relación entre precios e ingresos, ii) Crecimiento real de precios, iii) Relación entre precios e ingresos, iv) Crecimiento nominal de precios y v) Velocidad de crecimiento del crédito en términos anuales; todos estos son indicadores básicos para anticipar una burbuja inmobiliaria. Luego, dicho informe, elabora una clasificación por países a partir del riesgo que enfrentan, por ejemplo, altos ratios precio/alquiler: Nueva Zelanda (211.1), Canadá (204.2) y Suecia (178.1), con carton lleno además en torno a los 5 indicadores; le siguen Noruega (179.2), Reino Unido (152), Dinamarca (147), Bélgica (153), Estados Unidos (122.9), Austria (118.9) y Francia (140.2).

Al contexto definido por países con mayor riesgo de originarse una burbuja inmobiliaria hoy, se le podría adicionar como factor preocupante, el que los 38 miembros de la OCDE, (las economías con mejores prácticas de gobernanza pública) identifican niveles de riesgo mayores a los niveles de la crisis subprime de 2008.  En lo inmediato, un momento clave para ver cuanta resiliencia tiene este sector, se definirá cuando a continuación pasada la parte más crítica de la pandemia, para evitar presiones inflacionarias –dada la abundante liquidez-se empiecen a elevar los intereses y se encarezcan los créditos.

Entonces si bien las políticas fiscales y monetarias expansivas han servido en su momento para  impulsar el gasto, -en plena Pandemia- abaratando  el crédito y así aumentando la demanda en el corto plazo, esta abundancia de liquidez, ha generado distorsiones  financieras –de alcance internacional-, peligrosamente cuasi sincronizadas, como es el caso de la aparición de burbujas inmobiliarias en la economía global, por lo cual, este hecho debería ser incluido en un indispensable  balance de riesgos de cualquier programa económico –incluido el nuestro-. Obviamente contamos con la continuidad de iniciativas correctivas del mundo externo, como acotar a la baja los riesgos hipotecarios (prestando con menor porcentaje respecto al valor de bien inmueble que se sirve como garantía),retirar incentivos fiscales a los inversores especulativos, a la larga o a la corta los efectos financieros de estas decisiones (o falta de ellas) para nosotros es un dato exógeno. ¿Qué estamos nosotros  haciendo al respecto? Avisados estamos.

Estaremos pidiendo mucho

El Perú, uno de los países más golpeados por la pandemia Covid19. Indicios hay varios. Pensemos  por ejemplo  en los más de 182,000 fallecidos a la fecha, magnitud que relacionada al total de contagiados, el ratio resultante es  bastante alto respecto a referentes internacionales El caso es que  con una pandemia  aún presente, sumada a una marginal recuperación de la actividad  económica, este contexto adverso implica la necesidad de desarrollar acciones y liderazgos que van más allá de la reactivación  para  que el Perú salga de este feo foso lo mas pronto posible. Veamos brevemente ello.

Siendo importante que haya más creación de riqueza. ¿Qué elementos destacados estarían asociados a nuestra actividad económica en los años recientes?  Comenzando por lo más reciente tenemos i) Creciente uso de tecnologías digitales, para superar restricciones derivadas de la pandemia. En ese sentido, tenemos el cada vez más recurrente uso del E-Commerce, Educación en línea, Telemedicina, Teletrabajo, todos ellos  desarrollos logrados  en cuestión de  meses, lo que en otras circunstancias nos hubiese tomado más tiempo, pero por lo ya avanzado tenemos posibilidad de  contar con una plataforma más avanzada para la generación de iniciativas de innovación, digitalización y productividad ii) Lenta recuperación  de la sostenibilidad fiscal, dado un gasto sostenido  con mayor presión en el  de corte  social, y ambiental  con una mayor probabilidad de creación de valor respecto a la situación  pre pandemia, siendo funcional a ello contarse además con una población más sensible y consciente de fenómenos adversos al desarrollo económico, definido este, por el crecimiento económico, una menos regresiva distribución del ingreso  ,un aumento en capacidades de la gente en salud y educación, y finalmente  la preservación de equilibrios medioambientales.

No obstante, desde el plano internacional tenemos factores favorables al país como  iii) Aceleración del crecimiento norteamericano resultado de importantes paquetes fiscales de la Administración de Biden, pudiendo aumentar así la demanda por nuestras exportaciones no tradicionales y iv) La recuperación de la economía China, -siendo hoy la economía más grande en el mundo medida por paridad de poder adquisitivo-, la cual podrá definir un nuevo ciclo al alza en el precio de los metales-.

Pero hay también, sin embargo, varios factores que pueden complicar el contexto descrito. Entre los mas importantes tenemos a) La disposición oportuna de vacunas en cantidad necesaria y contar con una estrategia de servicios de salubridad post pandemia, b) Acceso a financiamiento público más caro, por estar más endeudados, ser menos solventes y así con mayor riesgo. c) Poca proactividad frente a un indispensable diálogo social, sobre todo cuando se trata de inversión en sectores extractivos como minería, forestaría, hidrocarburos, o para enfrentar la interculturalidad existente en el país.

De lo que se trata es de definir una adecuada estrategia como país, para enfrentar los factores antes referidos; y esto implica regenerar en positivo la política y el pacto social actual, y con ello dado que en 2 años tendremos elecciones regionales y locales se debe evitar, que ese nuevo ciclo electoral, nos conduzca a una reedición de la polarización, la desconfianza o el populismo actuales.

Para ello, se requiere también tener liderazgos a la altura de los retos no sólo en el sistema político, sino también en el sector empresarial y en la sociedad civil.  ¿Los tenemos? Como vemos enfrentar desafíos complejos como los descritos, van más allá de solo por ejemplo retomar el crecimiento económico ¿Hemos avanzado algo al respecto?

Contraversiales compras

Cuando uno revisa los hechos ocurridos producto de la Pandemia Covid-19 a nivel global, destaco el recurrente aislamiento social, el desempleo incrementado y el millonario gasto público que sumado a la caída de los ingresos fiscales –dada la recesión económica-,generan un mayor déficit fiscal y de la deuda pública, dado esta para financiarlo. Debo señalar que, en medio de la Pandemia, imaginé que la principal preocupación por parte de los países estaba por ejemplo en fortalecer los sistemas sanitarios, buscando así -dada la disminución de tasa de contagio y posibilitar una acelerada recuperación de actividad económica. Pero me equivoque. El caso es que los países en los hechos, no perdieron de vista un ítem de gasto menos popular –dado el contexto-:El gasto militar.

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el 2020 el Producto Bruto Interno (PBI) mundial bajó un 4,23% respecto a los niveles de 2019 (en el Perú la contracción fue de11.2%). Alternativamente y contra lo que imaginaba, según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (Sipri), en el 2020, los Gobiernos incrementaron su gasto en Defensa en un 2,63% respecto al 2019. Cabe remarcar que, con similar fuente, el gasto nominal mundial en 2020, fue de 1,96 billones de dólares, -la más alto desde 1988.-, por lo cual, la paradoja es que este máximo histórico se produce en medio de una inédita pandemia que asola al mundo en los últimos 100 años.

El mundo hacia 1988, presentaba un gasto nominal de cerca de 1,47 billones de dólares en la industria de defensa; con un PBI mundial por aquel año de 19 billones de dólares, se dedicaba entonces un 7,7% del ingreso del planeta dirigido a estas adquisiciones. De acuerdo al FMI en el 2020, con una economía global de 83,85 billones de dólares, el gasto militar, representó un 2,33% del total del PBI.  Uno pensaría que en medio de una pandemia y a partir de ella, existiendo un alto costo de oportunidad expresado en vidas humanas, las compras de armas deberían haber sido marginales. No lo fueron.  Incluso en el 2018, cuando no había Pandemia, el gasto militar representó un 2,14% del PIB mundial; o sea en el 2020, se gastó más en armas, en medio de una emergencia sanitaria. Debo señalar que el número implicado en el 2020, podría en parte ser resultado de la existencia de un factor inercial resultante de planes de adquisiciones anteriores.

Detrás de los números agregados, se refleja la carrera armamentista entre Estados Unidos y China. EEUU representa un 39,1% de todo el gasto militar del planeta, China el 12,5%. No obstante, la diferencia nominal, el caso es que desde el año 2000, el gasto militar chino, se quintuplicó frente al aumento de EEUU del 61,3%, también contribuyen a los números globales los aumentos de Rusia en 183,4% y Corea del Sur en 118,4%.

Asociadas a los países con mayores gastos militares, tenemos a las principales compañías en las  industrias de armas   Todos los integrantes de la lista de las 10 primeras empresas que más ingresos obtienen de la venta de armas son o chinas o norteamericanas, con la excepción de la británica BAE Systems.

Por otro lado, una tendencia nueva es que, a diferencia de antes, la industria militar recurre a entes del lado civil en busca de innovación. Un ejemplo en ese sentido, se observa cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos acude a compañías como Microsoft ya que, la capacidad inversora de grandes empresas privadas, sostenidas financieramente por la demanda por sus productos en el mercado.  Opuestamente, la industria militar depende de fondos públicos y contratos acotados en el tiempo. En suma, es verdaderamente  una paradoja, que en un mundo tan golpeado por la pandemia se direccionan recursos para comprar y desarrollar armas que así como la pandemia matan a las personas también.

DESIGUALDADES Y EL MODELO

En medio de la actual campaña electoral, un tema que ha surgido en la discusión -aunque sólo a nivel de algunos asertos- es el referido a la actual alta desigualdad de ingresos en el Perú y su relación con el modelo económico en curso. Haré algunos apuntes sobre elementos no tan conocidos sobre estos temas.

El actual modelo económico en el Perú que data de hace casi 30 años, tuvo un inicio bastante controversial por lo menos en los planos político y legal, situando su origen con la promulgación de la Constitución Política del Estado de 1993. Específicamente en el terreno económico, un hecho de interés, relacionado a una variable económica fundamental como es el Producto Bruto lnterno (PBI), es que partir del 2001 cuando nuestra economía inicia un proceso sostenido de crecimiento de este (luego de 4 años de recesión) gracias a un exitoso plan de reactivación que implementamos desde el MEF, con una dinámica de crecimiento mayor al resto de países latinoamericanos, crecimiento que se detuvo con la pandemia del 2020.  Empero, este crecimiento no implicó contar con un Estado que cumpliera adecuadamente en cantidad y calidad con sus funciones, como proveer una oferta de servicios de salud suficiente para la atención de necesidades de los ciudadanos –como lo evidencia los estragos de la pandemia hoy-  como  tampoco tal crecimiento no tuvo incidencia importante en la reducción de una alta desigual distribución del ingreso.

Entrando en materia, cuando en un país como el nuestro refiere una alta desigualdad en la distribución de la riqueza e ingresos, se alude a desigualdades extremas. Al respecto, no se necesita ser economista, sino sólo observar el entorno, para plantear, la coexistencia hoy de una alta concentración de bienes y activos en una minoría de la población, a la vez de la carencia o mínima disposición de estos en amplios segmentos de población pobre, contingente último que se incrementó con la pandemia Covid19., con un Estado con recursos de apoyo más escasos y pendientes de mejor gestión.

La desigualdad del ingreso, es el resultado de la dotación y precios relativos de factores productivos, que  detentan los agentes económicos. Generan flujos de ingresos diferenciados en un periodo de tiempo, que tiene un piso definido, por un nivel de subsistencia en relación con los más pobres –pobres extremos-. Cabe mencionar que, en un sentido amplio, la noción ingreso de subsistencia es en sí misma, más compleja que una simple realidad biológica.  Es un concepto multidimensional (alimentación, vestido, vivienda, higiene, etc.) que depende de consensos sociales que no podrán integrarse completamente  en el gasto monetario, que es la variable de medición de la pobreza en el Perú. como en el Perú.   

En el Perú entre el 2010 y el 2019, frente a un crecimiento acumulado de 55.7% el coeficiente de Gini pasó sólo de 0.46 a 0.44 en el periodo. Debe de señalarse también, que no solo hay factores materiales asociados a una inequitativa (y tolerada) distribución del ingreso y de la riqueza.

La posibilidad de llamar la atención sobre estas inequidades, ha estado en función del discurso ideológico, político e institucional justificatorio. Recordemos que hasta hace poco, varias voces demandaban dejar intocado al modelo actual, no obstante que la evidencia señalaba que el modelo y el crecimiento económico no  tendrían mecanismos dirigidos, a reducir el  coeficiente de Gini, siendo la cuesta más empinada cuando al 2020 la contracción del PBI en -11.2% estaría asociada con un incrementado Gini de 0.47. Tampoco se necesita ser economista sino tener tan sólo sentido común, para reconocer que tan importante como aumentar la actividad económica es tener una menos desigual distribución del ingreso, la evidencia empírica nos refiere que aumentos en el PBI no están asociados a menores niveles de inequidad en el ingreso; probablemente porque esto último depende más de la distribución factorial y los precios relativos de estos. ¿Seguimos dejando que las cosas sigan como están? ¿Qué siga casi intocada la alta inequidad del ingreso en el Perú?

PANDEMIA: NO TODOS LA PASARON MAL

No pocos comentaristas económicos hacen alusión hoy aluden a nuestra economía, señalando una generalizada contracción de la actividad en -11.4% el 2020 -contracción que es la otra cara de la moneda- , respecto a caídas por el lado principalmente del consumo privado y de la inversión (ambos explican el 85% de la demanda en nuestra economía), pero hay también  varios sectores y empresas tanto en el plano local como en el internacional que no la pasan nada mal, en cuanto ingresos, Veamos algo de ello.

En nuestro país, producto del aislamiento social -necesario para reducir tasa de contagio del COVID19-, se afectó la continuidad de operaciones para la mayoría de empresas (que representan el 60% del PBI), pero otras nunca dejaron de producir como las firmas en sectores diversos: retail, financiero, farmacéutico, combustibles entre otros y dada la demanda permanente, sus ingresos por ventas seguirán siendo continuos dada la nueva normalidad y formas de vida.

Y si miramos a escala mundial a varias firmas en distintos sectores, no les fue para nada mal: la evolución de las bolsa estadounidense, en plena pandemia, el S&P 500 y el Nasdaq alcanzaron máximos históricos, como si la economía real aumentase   su desconexión de los mercados financieros. El caso es que la “nueva normalidad” implica una serie de nuevos hábitos de carácter de demanda permanente, así la mayor y continua demanda, resulta un factor explicativo de mayores ingresos.

Desde una perspectiva global firmas que operan en sectores de comunicaciones cómo señalaba hay no les fue nada mal como el caso de Zoom.  El éxito de su plataforma y sus operaciones se relacionan inversamente a la crisis sanitaria, esto es cuanto peor, mejor. Anuncios asociados a mayor número de vacunados en 2021 podrán afectar el contexto, pero pareciera no ser así. Sus acciones ganan este año más de un 400% ante la perspectiva de un cambio de hábitos permanente en el que el teletrabajo sea mucho más habitual que antes, señalándose que zoom ya venía reportando números espectaculares: En el 2019 tenía dos millones de usuarios activos, cifra que ya había incrementado en 1er bimestre de este año. Zoom vale hoy 100.000 millones de dólares.  El caso de Amazon, a principios del 2020, con más de US$ 302.000 millones anuales. En el segundo trimestre del año los beneficios doblaron los del mismo periodo del año anterior. La clave es simple: los confinamientos han aumentado el tiempo que los consumidores pasan en casa, aumentando las ventas por Internet, y ningún competidor tiene un catálogo mayor. Plataformas de streaming Disney Plus aparte de incrementar han multiplicado sus usuarios. Durante el confinamiento, estrenó la película Mulan exclusivamente en su plataforma, esquivando el tradicional paso por los cines, por un precio de US$ 18.2, La evidencia es contundente: las salas de cine ya fueron.

Pequeñas farmacéuticas. La estadounidense Moderna y la alemana BioNtech tuvieron buen año por participar en la elaboración de la vacuna. A diferencia de los tradicionales gigantes farmacéuticos, el bajo umbral del que partían ha permitido a estas empresas biotecnológicas disparar su valor. BioNtech, que ha desarrollado su vacuna junto a Pfizer, sube más de un 100% en Bolsa, mientras que Moderna lo hace más de un 400%.

Empresas de delivery. Mas operaciones continuaron este año, incluso en el escenario apocalíptico de calles desiertas y locales cerrados. Muchos bares y restaurantes han dependido de los envíos a domicilio para salvar su negocio, y eso ha beneficiado a plataformas como Just Eat, Glovo o Uber Eats. Esta última, por ejemplo, destaca a España y Japón como los países donde más crecieron las entregas de comida, más de un 300%. 

Como podemos ver los efectos de la pandemia no significó un mal para todas las firmas tanto a nivel local como internacional, tienen ingresos crecientes, sin que estas tengan mucho que ver en estas alzas, por lo cual a partir de la renta que capturan, es posible la aplicación de un impuesto extraordinario, tal como años atrás (2011) se implementó para el caso de la minería. ¿Por qué no?