Buscando más resiliencia

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Si objetivamente nuestra coyuntura actual, está marcada por factores políticos adversos generadores de creciente desconfianza sobre la clase política,  -que explican parte del enfriamiento económico actual-, quizás  los más recientes eventos representativos de estos, son el  sistemático pago de sobornos por  parte de la corporación Odebrecht y recientemente la suscripción de una adenda -luego de varias idas y venidas- al contrato que regenta la  Asociación Publico Privada que viabiliza la construcción del aeropuerto de Chinchero en Cusco; asunto  último que ha originado la interpelación del Ministro de Transportes y Comunicaciones (que no será censurado, porque es más útil para la oposición ,solo debilitar al extremo al también 1er Vicepresidente, en la perspectiva de escenarios políticos  futuros).  Cierto es que la intensidad, duración  y magnitud de los factores políticos adversos son de difícil pronostico, pero justamente  por ello, deberíamos preocuparnos más, -vista la cada vez más evidente desaceleración económica—en el  cómo  fortalecer nuestra resiliencia económica futura y ello pasa por ejemplo por potenciar la calidad y competitividad de nuestra oferta de bienes y servicios, y así hacer sostenible nuestra actividad económica en el tiempo.

¿Pueden ser nuestros productos competitivos sin calidad? Obviamente no. ¿Pero que es calidad? De acuerdo a la ISO 9000, esta denota  el “grado en el que un conjunto de características inherentes de un objeto cumple con los requisitos”. Añadiría, requisitos puestos en términos de estándares internacionalmente aceptados, sin presentar fallas y con satisfacción del consumidor.   ¿Y que hemos hecho para encausar nuestra producción en esta  senda llamada calidad?  En nuestro país desde hace menos de 2 años ,se echó a andar la Política Nacional para la Calidad siendo el ente rector de esta el Instituto Nacional de la Calidad (INACAL), a fin de promover una oferta de bienes y servicios de calidad en el país, mediante  la  implementación de la denominada infraestructura de la calidad (IC), la cual comprende 3 tipos de actividades: Normalización (emisión y uso de normas técnicas que estandariza lo que producimos), Acreditación (determinación de la competencia de laboratorios y organismos de inspección) y la Metrología (establecimiento de medidas trazables y precisas estandarizadas). Quizás para entender mejor estas actividades que definen la IC, un caso específico  podría graficar la relevancia de estas…

Asumamos el caso general de hortalizas y legumbres que por ejemplo quisiéramos exportar;  para entrar a mercados externos, requerimos cumplir alrededor de 29 normas o procedimientos etc.  Estas son actividades en ámbito de la Normalización ,desde  Ensayos/Inspección/cuarentena para proteger la salud de las plantas , pasando por los requisitos: relativos al  etiquetado:  Disposiciones  que regulan  el  tipo  y  tamaño  de  los  signos  que  deben imprimirse   en  los  embalajes  y  etiquetas, establecen   la   información   que    debe proporcionarse al consumidor.   Pero muchos de los procedimientos anteriores requieren el uso de laboratorios que deben de ser calibrados y verificados en el uso de reactivos adecuados por ejemplo, y de entes  encargados  de certificar lo anterior, en el marco de un proceso de acreditación, quedando establecido que en estos procesos usan  pesos y medidas confiables y de aceptación internacional, verificación que se hace a través de la Metrología.  Dadas estas indispensables actividades por desarrollar para introducir la IC, ¿Cómo andamos en  estos temas como país? Nos falta un trecho largo: Si solo nos fijamos en la  Normalización, más del 80% de las empresas formales medianas y grandes no utilizan normas técnicas peruanas en sus procesos de producción; y esto en parte explica porque, acuerdos comerciales como los 21 Tratados de libre comercio  (TLC´s), hoy se constituyen como vehículos facilitadoras de la producción y exportación neta…..de nuestros socios comerciales al ser reiterativamente deficitaria la balanza comercial con estos 21 países: –US$1,500 y –US$1,200 millones en  el 2015 y 2016 respectivamente. En la perspectiva que nuestra economía tenga más resiliencia,dados los adversos vientos que vienen de la política, empoderar en calidad y competitividad nuestra oferta de bienes y servicios resulta urgente y fundamental.

Errores ajenos que pagamos nosotros

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En una suerte de amplificación de la onda expansiva del  adverso efecto Odebrecht  sobre la confianza y la inversión en nuestra  economía,  el  reciente señalamiento de participación de las empresas consorciadas con la firma brasilera en el sistema de sobornos implementado por esta  última,  ha tenido efectos devastadores sobre estas, como es el caso de  la Corporación Grana y Montero (GyM)  y la caída estrepitosa del valor de su acción: El problema  derivado , es que las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs) han invertido parte de los Fondos Previsionales en acciones de esta Corporación y en varios proyectos de infraestructura, por ello, nosotros los afiliados a las AFPs–sin arte ni parte- nos vemos afectados  adversamente.

Como sabemos el Efecto Odebrecht sobre nuestra economía, resulta de la aceptación por parte de esta firma  de haber pagado sobornos por US$ 29 millones para adjudicarse la construcción de los tramos 2 y 3 de la carretera interoceánica Sur  así como la construcción de la Línea 1 del Metro de Lima.; a raíz del escándalo suscitado, otro gran proyecto de  inversión como el Gasoducto de Sur(GSP), se cae por falta de financiamiento, ya que los bancos que financiarían el proyecto precautoriamente se retiran del mismo,  dada la presencia de Odebrecht en el Consorcio conformado además por Enagas y Grana y Montero. Hasta ese momento, poco se  había dicho sobre las empresas que conformaron los consorcios en  distintas obras junto a  Odebrecht, hasta que el ex representante de esta firma en el Perú, Jorge Barata en una declaración a fiscales peruanos refiere que dichas empresas no solo conocían sino también aportaron para los sobornos otorgados, esta afirmación, genero una extendida desconfianza de los inversores, y así el viernes pasado las acciones  de  GyM se cayeron en 33% y el lunes en 22%.

Aparte del factor reputacional,  la caída  acelerada G y M se complica por las, notorias debilidades financieras derivadas algunas de hechos de reciente ocurrencia. Una de estos es el creciente sobrendeudamiento de la corporación: El ratio Deuda/Ganancia operativa paso de 0.8x a 4.5x teniéndose US$ 345 millones por compromisos de pago para 2017. Adicionalmente la necesidad de liquidez  se  agudizo  en tanto  Grana y Montero en el GSP, comprometió US$ 423 millones. Cancelada la adjudicación del  proyecto, espera recuperar el 95% de estos recursos comprometidos, al final el monto a recuperar y el tiempo para ello, dependerán de la valoración de activos y la no reformulación de las condiciones de la nueva  subasta del proyecto respectivamente. Por otro lado en su búsqueda de  liquidez, GyM  origino la decisión de venta de activos no estratégicos por US$ 300 millones, lo que en el mejor de los casos podría por única vez originar utilidades de la firma al venderse activos inmobiliarios a precios superiores a los de compra. Pero el problema estructural subsiste en tanto las posibilidades de generación de valor futuro depende de la recuperación de la cartera de proyectos; reto complicado  dadas la mayor desconfianza aun por venir como resultado  de continuar abriéndose esa caja de pandora llamada Odebrecht; y en esto poco sirve la renuncia de 3 miembros del Directorio de GyM.

A nivel agregado las AFPs tienen acciones de GyM por S/ 1,519 millones e invertido además S/ 3,100 millones en proyectos de infraestructura; por lo cual,  ya hay una afectación negativa sobre los Fondos previsionales 2 y3 con la caída de las acciones de  GyM; a la vez en el caso de obras de infraestructura, el riesgo es que  si bien por ejemplo  en los  casos de concesiones, el Estado genera un flujo de pagos anuales y automáticos al concesionario, desde el momento en que se encontraran indicios de corrupción en los procesos originantes, se detendría automáticamente el flujo de ingresos.

Finalmente,  si bien hay preguntas por responder por GyM, como por que entra en  participación en  GSP  en setiembre 2015, cuando desde junio del 2015 ya estaba el Presidente de Odebrecht encarcelado. O en  el caso de las AFPs  explicar   a qué criterios responde contar a la fecha con S/ 1519 millones en acciones de G y M, conocido deterioro del valor de la firma ; el efecto negativo sobre los Fondos Previsionales 2 y 3 ,conlleva , a estar pagando comisiones  a las AFPs  para perder ….otra vez.

Factura cara

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Estas últimas semanas han estado marcadas por una serie de eventos políticos adversos, definidos por el conocimiento de extendidos casos de corrupción.  Este factor  comienza a pasarle una creciente factura a la economía, agravando la pérdida de dinamismo de la inversión, el consumo privado, la demanda interna, y por tanto reduciendo más la velocidad de crecimiento del PBI. Si bien estructuralmente, esta desaceleración económica viene por lo menos de 2 años atrás al ir apagándose el motor  llamado  economía internacional; es la desconfianza creciente proveniente del  complicado actual contexto político,  la que estaría acelerando la perdida de viada de ese avión llamado economía peruana.

El año pasado el crecimiento del PBI (que estimo en un 3.8%) estuvo  explicado en un 53% por el sector minería e hidrocarburos (al entrar en operaciones la ampliación de Cerro Verde y Las Bambas). Para el 2017, la esperanza está cifrada en el sector servicios como nuevo motor del crecimiento económico, pero pareciera que esto –dadas las circunstancias actuales- será difícil de ocurrir.  Luego del 2010, la inicial  desaceleración y posterior contracción de la inversión privada  -sustentada en el deterioro de las expectativas económicas-  comenzó  a afectar la velocidad de crecimiento del consumo privado y por tanto de los servicios. Si a eso le sumamos que el crecimiento del año pasado basado en sectores intensivos en capital  y con poco impacto en la economía urbana  como minería y petróleo, definió  una debilitada base de esta, debilidad a su vez extendida a la demanda hacia el sector  servicios. Empeorando el cuadro descrito, el contexto político volátil, determinado por una  caja de pandora de casos de corrupción que recién comienza a abrirse, genera un clima de desconfianza generalizada.    De acuerdo a Transparencia Internacional el Perú en el 2016, ocupa  el lugar 101 en una muestra de 176 países en cuanto a percepción de corrupción.

Para poder caracterizar el  efecto proveniente del  factor corrupción, es imposible no referirnos al llamado efecto Odebrecht; el cual no se circunscribe solo a la postergación del proyecto Gasoducto del Sur, sino también a la ralentización de otras  obras de infraestructura aun en curso.  A manera de referencia, si solo consideramos los cuatro proyectos de infraestructura vial adjudicados a Odebrecht entre el 2010 y 2015  por  US$ 1563.3 millones  pendientes de entrega, en uno de ellos, el proyecto  Via Costa Verde Tramo Callao, con una buena pro otorgada por US$ 302.7 Mills, a través de varias  adendas este alcanza hoy US$ 470.7 Mills (56% adicional), por ello, este proyecto  ya cuenta con  denuncia en firme en la Fiscalía Anticorrupción del Callao. Y es que a partir de lo anterior, y dada la sospecha extendida, no se necesita mucha perspicacia para suponer que los procuradores, van a solicitar que sean objeto de investigación  los otros proyectos –como ya ocurrió con la Vía de Evitamiento del Cusco-por ello la viada de avance de los proyectos previsiblemente será menor.  Esta es la carta de presentación directa del llamado  efecto Odebrecht, que se gatilla a partir del propio reconocimiento de esta firma de  haber entregado sobornos (habiendo indicios que otras firmas  también habrían aplicado similar Know How) para ganar adjudicaciones de proyectos y luego inflando costos de las obras  via  sucesivas adendas al contrato original, obtener ilícitos ingresos adicionales.

La factura política marcada por los casos de corrupción conocidos y por conocer, se extiende más allá de los sobrecostos de los proyectos: Enrarece el clima de los negocios  desincentivándose  la inversión, en tanto por ejemplo  en el caso de una licitación, no se selecciona al  postor más eficiente sino al corruptor, con lo cual se pierde eficiencia económica, además la corrupción origina una más  regresiva distribución del ingreso; de esta forma estos  costos mediatos deben adicionarse a los efectos adversos de corto plazo sobre el crecimiento. Al final el adverso factor político, origina una costosa cuentasa  que pagamos todos.  Frente a ello, liderazgo, credibilidad y una plausible propuesta de política contra cíclica (¿Qué sentido tiene seguir con el sobreajuste fiscal graficado con un déficit de 2.6% a enero?), son indispensables ya.

PBI como el agua tibia

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Camino a enfriarse. Es lo que se desprende de un reciente  señalamiento del Ministro de Economía respecto al menor crecimiento del PBI de 4.8 a 3.8%, producto del adverso efecto Odebrecht (y de paso originado también por el accionar de otras constructoras brasileras) sobre la inversión en infraestructura. Asumamos que los efectos directos e indirectos sobre la demanda interna y el PBI pueden costar hasta 1 pto del crecimiento tal como el Ministro dice; ¿No hubiese sido mejor dar el estimado de este costo sobre la actividad económica, junto a una propuesta de medidas claras de política macro para revertir lo anterior? Las expectativas cuentan y mucho en economía. Veamos este asunto.

Directamente la postergación de los US$ 950 Mills del Gasoducto del Sur y la dilación de otros proyectos de infraestructura  producto del efecto Odebrecht (firma vista ahora, como una suerte de rey midas al revés) , de acuerdo al Ministro ello  podría pasar una factura de 1 pto del crecimiento del PBI para este ano,, pero en aras de ese realismo, indispensable determinante en la formación de expectativas en los agentes económicos; quedarse  solo en el anuncio, sin presentar a la vez una propuesta articulada de política económica para revertir la actual desaceleración pronosticada, en mi opinión es haber desaprovechado una oportunidad para oportuna y rápidamente amortiguar  la desaceleración oficialmente reconocida.

El énfasis solo en las penurias venideras, da la sensación de poca proactividad; condición ultima  fundamental para anticiparse a problemas producto del adverso efecto Odebrecht, que ya se venían venir desde que el año pasado en Brasil. Cuando esta firma era objeto de investigación y sus principales directivos puestos en la cárcel.     Previéndose una reactiva reacción, ¿Alguien tiene alguna duda que la administración gubernamental actual va a revisar prolijamente en cuanto a infraestructura no solo las APPs, Obras por Impuestos y Concesiones otorgadas, así como todos sus procesos técnicos  y de selección implicados?  No olvidemos que en la omisión de denuncia también es penada, con lo cual la ralentización de la inversión pública –que en el 2016 se contrajo- está  más que cantada. Adicionalmente, considerando  la relación de complementariedad entre inversión pública y privada, la desaceleración de la primera afectara  también adversamente a la segunda.     Se necesita adoptar proactivamente acciones claras y creíbles  hoy, para cambiar este contexto macro que no pintaría bien. El rol crítico de la evolución de la inversión privada está detrás de la proyección de la demanda interna en 4% según el BCRP y 3% según un banco privado para el 2017.

Y lloviendo sobre mojado,  al debilitamiento de la demanda interna producto de  la ralentización  de la inversión pública y privada, se agrega otro efecto adverso adicional sobre la demanda: La presión sobre costos y precios internos, resultado no solo a) de la suba del precio internacional de la leche en polvo, maíz y soya; sino también  b) de la menor disponibilidad de productos agrícolas, dada la mayor cantidad de lluvias que ha originado la interrupción de vías de transporte terrestre; ambos factores  definen  un choque adverso de oferta; factor frente a lo cual nuestro BCRP, no tiene mucho por  hacer. La mayor inflación de enero reducirá  salarios reales, consumo privado y demanda interna.

De lo expuesto, resulta más que urgente presentar por parte de las autoridades económicas una propuesta creíble y mensurada de medidas de política, que vayan más allá de las generalidades como nuevas APPs, obras por impuestos o destrabes de proyectos; habida cuenta que no hacerlo; tendrá como resultado directo, el no mejoramiento de las expectativas garantizando la continuación de la  actual desaceleración de la economía. Expresiones de realismo económico sin  una creíble  propuesta de política macro para enfrentar el problema presentado, genera más incertidumbre que certezas de resolución; de allí que, un manejo poco pensado de las expectativas  es replicar  figurativamente parte del estribillo de una antigua canción que cantaban nuestros abuelos: …No juegues con el diablo, que el diablo tiene candela …

Errores macro, errores caros.

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A diferencia de lo que puede ocurrir a nivel microeconómico, cuando el gerente de una firma toma una equivocada decisión, por ejemplo decidiendo subir el precio del producto cuando la demanda de este es elástica; lo que  sucederá a lo sumo, es que la empresa vera caer sus ingresos y el funcionario será despedido. Pero en contraposición, cuando los errores lo cometen los  gestores de la política macroeconómica, estos por lo general implican consecuencias más caras y de mayor alcance.  A partir de la evidencia local, presentare 2 ejemplos de estos últimos.

Hasta el año 2007 la meta de inflación establecida por el BCRP era de 2,5% anual con un rango de +- 1 punto, a continuación el Directorio de aquel entonces, redujo la meta inflacionaria a 2%, sin que cambiaran los fundamentales, basando la decisión adoptada  en tanto 2% era la inflación meta promedio de nuestros principales socios comerciales, como también porque una tasa inflacionaria más pequeña anclaría también las expectativas respecta a ese nivel de inflación…

El punto es que este 2% de inflación meta, al no  estar técnicamente sustentado tanto porque nuestra estructura y fundamentales macroeconómicos no tienen porque  ser iguales al de nuestros propios socios comerciales como también sobretodo en contextos devaluatorios como los predominantes desde el 2014 en nuestra economía, las expectativas se asocian más a la dinámica cambiaria que a la meta de inflación.  Dada la discutible justificación  oficial de  la reducción de la meta de inflación; to único que ha originado esta, es que el BCRP, en los últimos 66  meses, solo en un 25% del periodo la inflación estuvo dentro del rango meta; con lo cual evidentemente se restringen los grados de libertad de la política monetaria, en tanto el BCR busca con calzador lograr que la tasa inflacionaria regrese al rango discrecionalmente reducido. Todo sería menos forzado y quizás la política monetaria hubiese sido menos restrictiva (y más funcional al crecimiento económico) de haberse mantenido la meta inflacionaria en 2.5%; el costo de oportunidad en términos del PBI no logrado no es poca cosa.

En el caso de la política fiscal el MEF hacia agosto de 2016, refería un déficit fiscal anualizado de 3.4% del PBI y audazmente propuso como meta que a fin de año  este llegue al 3%. El caso es que a diciembre, el déficit se redujo a 2.7%, resultado que tiene detrás (respecto al 2015) una contracción de los ingresos corrientes en -4.2%, aumento de intereses en 5.6%,  junto a una reducción del gasto no financiero en -2.2%; cifra ultima que a su vez resulta de una contracción de la inversión  pública en -10.3% junto a un marginal aumento del gasto corriente en 0.5%. ¿Cuál es el costo de oportunidad del sobreajuste fiscal ocurrido?  Un ajuste menor de la inversión pública   -sin sobreajuste fiscal- no solo habría impulsado la demanda;  sino también hubiese facilitado un monto mayor de inversión privada –dada la reconocida relación de complementariedad de la una con la otra- con lo cual la tasa de crecimiento del PBI para el 2016 hubiese sido mayor al 3.9% que estimo para dicho año. ¿Un poquito cara la factura del sobreajuste fiscal no?  Cabe mencionar que la fuerte caída de la  inversión pública sucede justo cuando factores exógenos a la economía, como es el tema de la admitida ocurrencia de actos de corrupción de funcionarios  sobretodo en área de infraestructura pública, hará que se pongan no solo varias lupas sobre los procesos de selección y proyectos pasados, en curso y futuros , sino que  además estos  no solo serán pasados por los  rayos x, sino por un tomógrafo  en términos de sus contenidos, montos implicados, selección de postores etc.para curarse en  salud; estos mayores controles  ralentizaran  la inversión, lloviendo así sobre mojado frente a la urgencia de redinamizar la economía. En suma los errores de los gestores macroeconómicos a diferencia de los gestores de empresas, no

Lo deseado, necesitado y eficiencia competitiva

img_5785Kurt Burneo
En enero, la gente empieza a hacer meas culpas del porque se farreo toda la grati y la tarjeta de crédito también, por ello, cabe reflexionar que en la vida económica, los individuos tenemos posibilidad de acceso a muchas ¨oportunidades¨, en el caso del Perú en fechas como Navidad, Fiestas Patrias, etc., detrás de cada una de estas hay firmas, que buscan que vayamos según sus derroteros y no por nuestro real objetivo, así cuando ensenamos en los cursos de economía sobre el equilibrio de mercado, en realidad este está referido a lo que la gente desea y no necesariamente a lo que realmente necesita. Pareciera este un tema abstracto, pero como veremos es concretísimo en la vida cotidiana.
Desde el momento, que pugnamos en los mercados por lo (inducidamente) deseado y no por lo que realmente necesitamos, a la larga o a la corta somos incautos, definidos en un excelente libro de Akerlof y Shiller (Phishing for Phools.The Economics of Manipulation an Deception, Princeton University Press 2015), -en línea con los trabajos de economía conductual del Prof. Kahneman- en el sentido de en algún momento somos exitosamente embaucados, existiendo 2 tipos de ellos, los psicológicos y los informacionales. En el primer caso cuando nuestros impulsos o emociones se imponen sobre el sentido común ejem la compra del novísimo teléfono inteligente y no mejorar alternativamente la calidad alimentaria de la familia. Los incautos informacionales son aquellos donde los sesgos cognitivos actúan como ilusiones ópticas, como fue el otrora CLAE que ofrecía extraordinarias rentabilidades en proyectos de inversión en el momento de implementarse y no después de efectuados (en realidad era una pirámide que nadie conocía). A lo largo de la vida, hasta el más mosca tiene su cuarto de hora tomando decisiones, que de aplicar un poco más de sentido común se daría cuenta que no le beneficiaria, pero..…. siempre habrán firmas a la caza de estas oportunidades.
Gente que piensa lo que desea, en vez de lo que en realidad desea (o necesita). Veamos lo que ocurre en el negocio de las cadenas de gimnasios: Se acerca el verano y sobretodo en el caso de principiantes y los preocupados por los kilos demás, estos grupos son súper optimistas en relación a sus planes de ejercicios, razón por la cual por lo general sobrepagan al firmar contratos por periodos de tiempo que no usaran en su integridad, sea por trabajo, estudios, compromisos familiares …..O flojera, al final para beneplácito de las empresas, estos entusiastas “pagan para no ir”. En las finanzas, (cuya base teórica brevemente describo en un reciente libro (Topics in Finance, Edic. Pearson 2016) ;hay espacio -como decía Pocho Rospigliosi- para darle “lo que le gusta a la gente”, lo cual no necesariamente es lo que esta necesita; por ejemplo cuando las AFPs presentan la rentabilidad por tipo de Fondo, buscando convencer sobre las ventajas de sus productos previsionales, cuando en verdad dada la alta variabilidad de esta, tendría que verse cada caso específico por afiliado, mirando el historial de su cuenta individual de capitalización ,sobre todo cuando hay interrupciones de aportes y migraciones de Fondos a lo largo de la vida laboral: La gente busca maximizar la rentabilidad de su cuenta, para lograr una mejor pension,la información proporcionada por las AFPs sugiere que estarían logrando lo que persiguen, cuando están logrando algo muy distinto.
Entonces, el equilibrio del mercado real, contiene estas distorsiones; así como varios libros de texto lo refieren, el equilibrio se genera por la misma razón que las colas en el supermercado no son muy distintas en longitud: En tanto los individuos elegimos las que consideramos las colas más cortas, a la vez, las firmas en mercados competitivos no desaprovecharan las opciones de obtener beneficios, incluso en no pocos casos, basados en nuestra debilidad de no saber lo que realmente deseamos (o necesitamos) también. De esta forma la falta de eficiencia en los mercados competitivos no solo respondería a las reconocidas fallas de mercado (externalidades, poder de mercado y asimetrías de información), la diferencia entre lo que (inducida o distorsionadamente) deseamos y lo que realmente necesitamos; introduce una nueva cuña a la teóricamente garantizada maximización de eficiencia en mercados competitivos. ¿Asuntos para repensar no?

Economía y política

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Si bien es probable que el crecimiento del PBI alcance un 3.9% este año; teniendo detrás un crecimiento de 21.7% de la minería metálica. Dado esto  ¿Se acelerara el crecimiento para el 2017? ¿Tendrá similar patrón? ¿De que dependerá? ¿La gobernabilidad incide en las expectativas futuras de la economía? Veamos estos temas.

Según el último reporte inflación del BCRP, se prevé un crecimiento de 4% para el 2016, al interior del cual la expansión del sector primario seria  4 veces (9.6%) mayor que la expansión de los sectores no primarios (2.5%); para el 2017 el patrón sería similar: Con un 4.3% de crecimiento previsto, los sectores primarios crecerían 7.1%, tasa que duplica la del sector no primario (3.5%). Este patrón de crecimiento no tiene efecto arrastre sustantivo sobre el empleo y la economía urbana en general; así  se mantiene el patrón de crecimiento en versión más light. ¿La gente seguirá teniendo paciencia frente a la continuación del estancamiento de  la  economía y el empleo urbano?

Miremos los condicionantes de la tasa agregada. El 4.3% pronosticado para 2017 reposa en la reversión de la caída de la inversión privada de -5% a 5% en 2017;  de la inversión pública de 0.1  a 7.4%; estas 2 variables son determinantes en la prevista expansión de la demanda interna de 1.3 (2016) a 4% en el 2017. El tema es, que hay decisiones de política macro actual que estarían complicando las previsiones de recuperación antes referidas, como es el caso de la acelerada reducción del déficit fiscal: Entre agosto y noviembre este paso de -3.4 a -3.1%.  Sin dejar de reconocer que  déficits fiscales  y deuda publica deben limitarse, y que el costo del endeudamiento se incrementara, dado el anuncio de la FED de 3 incrementos de su tasa de interés de referencia; el menor déficit fiscal daría más solvencia financieramente; pero el costo de oportunidad de este ajuste fiscal está en la pérdida de dinamismo de la demanda interna y con ello del PBI implicadas, dinamismo que tiene mucho que ver con las expectativas del sector privado consumidores y sobretodo inversores; la gradualidad es vital en esto ¿Pero las expectativas solo dependen de factores económicos?

La respuesta es No. Factores de carácter político como la gobernabilidad del país y la maniobrabilidad política del Poder Ejecutivo cuentan. Con un Congreso dominado por la oposición, en actitud claramente obstruccionista y desarrollando además una serie de gestos enervantes de la paciencia de los ciudadanos (Irrespeto en las formas, inclusive hacia los Ministros de Estado, canastas navideñas de más de S/.900, compras de computadoras a empresas de medio pelo, 2 meses de vacaciones pagadas, exoneración presupuestal respecto a límites para incrementos salariales etc.; Frente a un Poder Ejecutivo conciliador en aras de evitar la confrontación, pero que en realidad tiene una serie  de factores de debilidad: Sin operadores políticos, -o los que detentan tal condición, paradójicamente saludaban la interpelación de un  Ministro de su propio régimen  y a continuación solicitaban su renuncia después- , sin tener además un Partido, ni base política y en la práctica con una impredecible bancada en el Congreso; sin Ministros de Estado -con la excepción del Primer Ministro- que salgan al frente cuando las papas queman y que entren a la discusión política etc., en suma, los hándicaps son demasiado extensos generando al final no pocas dudas sobre la gobernabilidad futura del país y ello ralentiza decisiones de inversión por ejemplo……faltando unos largos 4 años y medio para la culminación de esta administración. En esta referencia no obvio el reciente dialogo entre el Presidente y la Sra. Fujimori, pero sin culminar con una agenda de trabajo ni  acuerdo alguno sobre estabilidad política, la reunión fue solo para la foto…..calma chicha le dicen. Al final, creo que está en el Presidente efectuar correctivos respecto a las carencias expuestas desde el lado del Ejecutivo y ordenar de verdad  su propio equipo, ello ayudara a mejorar las condiciones de gobernabilidad. No olvidemos que las decisiones de los agentes económicos responden a expectativas que no solo involucran oportunidades económicas futuras; los escenarios y grados de estabilidad política y equilibrio de poderes cuentan también.